Publicada en 1971, Construção es una obra maestra de Chico Buarque que combina musicalidad, narrativa y crítica social. La canción retrata la vida de un obrero en la Brasil de la dictadura militar, mostrando su rutina, alienación y la opresión laboral.
Contexto histórico
Durante la dictadura militar (1964-1985), la censura limitaba cualquier crítica directa al régimen. Chico Buarque utilizó metáforas y poesía para denunciar la explotación laboral y la deshumanización del trabajador común.
La letra y su poder poético
La canción destaca por su estructura única:
Cada verso tiene 8 sílabas métricas.
Cada línea termina con una palabra esdrújula, generando un ritmo inesperado y mecánico, evocando la rutina repetitiva del obrero.
Fragmentos destacados
Portugués:
“Amou daquela vez, a mulher da vida inteira / No cimento da construção, seu corpo tombou inteiro”
Español:
«Amó esa vez a la mujer de toda su vida / En el cemento de la construcción, su cuerpo cayó entero»
Portugués:
“Morava sozinho, no apartamento, apartamento / Dormia sozinho, no apartamento, apartamento”
Español:
«Vivía solo, en el apartamento, apartamento / Dormía solo, en el apartamento, apartamento»
Portugués:
“Levava o almoço na marmita, marmita / Voltava pro serviço, serviço, serviço”
Español:
«Llevaba el almuerzo en la vianda, vianda / Volvía al trabajo, trabajo, trabajo»
Estos fragmentos muestran cómo la repetición y la musicalidad de las palabras esdrújulas refuerzan el sentido de rutina mecánica y alienante.
Palabras esdrújulas: ritmo y significado
Las palabras esdrújulas llevan el acento en la antepenúltima sílaba y crean un efecto de tropiezo, reflejando la precariedad y la fatalidad de la vida del obrero.

Repetición y variación
Chico repite la historia tres veces, cada vez con ligeras variaciones que muestran el desenlace fatal del trabajador. Esta técnica refuerza la crítica social y la sensación de invisibilidad y explotación.
Conclusión
Construção no es solo una canción sobre un obrero: es una crítica social disfrazada de poesía musical. Chico Buarque logra combinar ritmo, acentos y palabras esdrújulas para crear un retrato universal de la alienación, la resistencia y la vulnerabilidad humana.
Una obra imprescindible para entender cómo la música puede ser un instrumento de denuncia y reflexión social.
