El pasado fin de semana, Buenos Aires se vistió de colores para recibir a Katy Perry, quien volvió a la Argentina después de varios años y ofreció un show inolvidable. Con un despliegue visual impactante, coreografías milimétricas y una puesta en escena digna de Las Vegas, la estrella del pop repasó sus mayores éxitos frente a miles de fanáticos que agotaron las entradas del estadio.
Breve repaso de su trayectoria
Nacida en 1984 en California, Katheryn Elizabeth Hudson, conocida mundialmente como Katy Perry, inició su camino en la música gospel antes de saltar al pop con One of the Boys (2008). Desde entonces construyó una carrera marcada por hits que definen la cultura pop de los últimos 15 años, giras multitudinarias y un estilo que combina teatralidad, provocación y melodías irresistibles.
El show en Buenos Aires
El concierto fue una verdadera celebración de su trayectoria. Entre luces, pantallas gigantes y cambios de vestuario extravagantes, Katy Perry interpretó himnos como I Kissed a Girl, Teenage Dream, California Gurls, Firework y Roar. También hubo espacio para canciones más recientes como Never Really Over y temas de su último trabajo discográfico.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando canto «Don’t cry for me Argentina» y luego cuando todo el estadio coreó Firework, con el cielo porteño iluminado por fuegos artificiales, en un guiño perfecto entre canción y espectáculo.
A lo largo de su trayectoria, Perry nos regaló clásicos inolvidables:
I Kissed a Girl (One of the Boys, 2008)
California Gurls con Snoop Dogg (Teenage Dream, 2010)
Firework (Teenage Dream, 2010)
Roar (Prism, 2013)
Dark Horse con Juicy J (Prism, 2013)
Chained to the Rhythm con Skip Marley (Witness, 2017)
Colaboraciones con artistas como Kanye West, Nicki Minaj, Juicy J o Skip Marley también demostraron su capacidad de adaptarse a distintas facetas del pop y la música urbana.
Una princesa del pop que sigue vigente
El recital de 2025 en Buenos Aires confirmó lo que sus fans ya sabían: Katy Perry sigue siendo una de las artistas más carismáticas y potentes del pop internacional. Con un show vibrante que combinó nostalgia y actualidad, Perry no solo repasó su legado, sino que volvió a conectar con un público que la recibió con devoción.
Y como broche de oro, la cantante sorprendió a todos al salir a comer a Don Julio, la emblemática parrilla porteña, y después repartir empanadas entre los fans que la esperaban afuera. Un gesto simple y divertido que terminó de ganarse el corazón argentino.
La noche fue una prueba más de que, aunque los años pasen, las canciones de Katy Perry siguen encendiendo fuegos artificiales en cada corazón.
