Si la política argentina ya era teatro, la serie “Menem” llega para confirmar que fue también telenovela, tragedia y comedia negra a la vez. Esta serie de ficción política producida por Amazon Studios y dirigida con pulso comercial por Ariel Winograd, repasa los años más polémicos de la historia reciente del país a través del ascenso meteórico de Carlos Saúl Menem, el caudillo riojano que conquistó el poder con carisma, marketing y alianzas impensadas.
Trama:
La miniserie recorre la trayectoria de Menem desde los años previos a su presidencia hasta el fin de su primer mandato en el año 95, incluyendo momentos clave como su irrupción en la interna peronista, su llegada a la Casa Rosada, las privatizaciones, el pacto con el poder económico, los escándalos de corrupción y su vínculo con figuras como Yabrán, Cavallo y la farándula.
Pero lo que diferencia a “Menem” de una biopic convencional es su tono: irónico, estilizado, a veces kitsch, con guiños a Scorsese, House of Cards y el cine de los 90. No pretende ser documental, sino retrato dramatizado (y a veces caricaturizado) de una época donde el país fue laboratorio neoliberal y espectáculo permanente.


Reparto: un Menem entre el mito y la farsa
Leonardo Sbaraglia está magnético como Carlos Menem. Lejos de una imitación, construye un personaje de ficción inspirado en el exmandatario: encantador, manipulador, mesiánico. Su performance evita caer en el ridículo sin renunciar a lo teatral.
Griselda Siciliani brilla como Zulema Yoma, una mujer atrapada entre la política y el drama familiar. Su interpretación complejiza una figura históricamente silenciada y para quienes vivimos la época, imita a la perfección el tono y la forma en que Zulema hablaba.

Juan Minujín representa un ciudadano riojano inocente a la perfección y Jorgelina Aruzzi podría representar a la famosa modista «Elsa Serrano».
Mónica Antonópulos interpreta brillantemente una María julia Alsogaray bastante acotada a la realidad.
Dirección y estética: exceso como estilo
Ariel Winograd, con experiencia en cine comercial (El robo del siglo, Sin hijos), opta aquí por un enfoque visual atrevido. Hay planos grandilocuentes, música pop noventosa, estilización barroca y montaje frenético. Todo está diseñado para reflejar el exceso de los años menemistas: trajes brillantes, teléfonos enormes, jets privados y slogans vacíos. En fin la Pizza con champagne.

Esta elección puede dividir al público: para algunos, la forma bordea el artificio; para otros, es el único modo de representar una realidad que ya fue una parodia de sí misma.
Temas: política, imagen y vacío
“Menem” no intenta una crítica moralista. Más bien, ofrece un espejo de la política como espectáculo. La serie sugiere que Menem entendió antes que nadie el poder de la imagen, la farándula y la televisión en la construcción de poder. Su alianza con el neoliberalismo no se presenta como traición ideológica, sino como adaptación cínica al espíritu de los tiempos.
El resultado es inquietante: nos hace reír y estremecernos, muchas veces al mismo tiempo.
Veredicto final
★★★★☆ (4 de 5 estrellas)
“Menem” es una serie atrapante, provocadora y visualmente exuberante. Más que explicar un personaje, nos sumerge en una época donde la política se convirtió en performance. No busca redimir ni condenar, sino mostrar cómo el poder, en Argentina, siempre fue un show. Y nosotros, los espectadores, también fuimos parte del elenco.
Año: 2025
Dirección: Ariel Winograd
Plataforma: Prime Video
Formato: Serie con 8 capítulos
País: Argentina
Reparto: Leonardo Sbaraglia, Griselda Siciliani, Juan Minujín, Jorgelina Aruzzi, Agustín Sullivan, entre otros.
