Taylor Swift encontró una forma bastante contundente de responder al uso de su música por parte de Donald Trump: quitarle la música. Sin discursos, sin publicaciones y sin entrar en una nueva pelea pública, varias canciones de la artista que habían sido utilizadas en videos vinculados al presidente estadounidense comenzaron a aparecer sin sonido en TikTok.
La situación volvió a poner sobre la mesa una pregunta cada vez más importante en la era de las redes sociales: ¿puede un político utilizar una canción de una estrella mundial para promocionar un mensaje que el artista no respalda?
El “silencio” de Taylor
Durante los últimos días, usuarios de TikTok descubrieron que varios videos publicados por cuentas vinculadas a Trump habían perdido el audio original de las canciones de Swift.
Uno de los casos más comentados fue “august”, canción incluida en folklore (2020). El tema había sido utilizado en un video de Team Trump que mostraba a Donald y Melania Trump observando fuegos artificiales. El propio texto de la publicación hacía una referencia directa a Swift, con una frase irónica sobre lo supuestamente feliz que estaría la cantante por escuchar su canción en el video.
Después del reclamo por derechos de autor, el video quedó sin la canción de Swift.
Y no fue un caso aislado.
También fueron silenciados contenidos que utilizaban “Father Figure”, “Opalite”, “Love Story”, “Daylight”, “Cruel Summer” y otros temas de la cantante. En algunos casos, TikTok muestra que el audio fue retirado porque el titular de los derechos dejó de ponerlo a disposición para ese contenido.

“Father Figure” también quedó fuera
Uno de los casos que más llamó la atención fue “Father Figure”, perteneciente a The Life of a Showgirl.
La canción, que además incorpora elementos de la composición homónima de George Michael, había sido utilizada en contenido político asociado al equipo de Trump. Cuando los usuarios volvieron a esos videos, el audio ya no estaba disponible.
La elección de la canción resultó particularmente llamativa porque el tema de Swift habla de poder, control, ambición y una relación entre mentor y protegido. Es decir, una canción que, fuera de contexto, podía adquirir lecturas completamente diferentes dentro de una campaña política.
Una pelea que viene de antes
El enfrentamiento entre Swift y Trump no comenzó con TikTok.
La cantante respaldó públicamente a Kamala Harris durante las elecciones presidenciales de 2024, mientras que Trump ha criticado a Swift en distintas oportunidades. La relación entre ambos se convirtió en uno de los cruces más comentados entre política y cultura pop estadounidense.
Además, el equipo de Trump ya había utilizado anteriormente canciones de Swift en publicaciones oficiales y contenidos políticos, incluyendo temas de The Life of a Showgirl. En 2025, por ejemplo, canciones como “The Fate of Ophelia”, “Father Figure” y “Opalite” aparecieron en publicaciones relacionadas con la administración.
Esta vez, sin embargo, la respuesta fue diferente.
Taylor no necesitó decir nada.
La música desapareció.
¿Taylor Swift cambió las reglas de TikTok?
Acá aparece uno de los puntos más interesantes de la historia.
TikTok ya cuenta con políticas que protegen los derechos de propiedad intelectual y permiten denunciar contenidos que utilicen música protegida sin autorización válida. La plataforma establece que el uso de material protegido puede constituir una infracción y contempla la retirada de contenido cuando corresponde.
Además, TikTok mantiene políticas específicas relacionadas con gobiernos, política y elecciones. Actualmente, la plataforma permite determinado contenido político orgánico, aunque mantiene restricciones para la publicidad política paga y establece reglas específicas para entidades gubernamentales.
En los últimos días comenzaron a circular versiones que aseguran que TikTok habría modificado sus políticas para permitir que los artistas retiren su música de cuentas específicas, como campañas políticas o determinadas marcas.
Sin embargo, no está confirmado que ese cambio haya sido creado específicamente a raíz del conflicto entre Swift y Trump, ni que la cantante haya provocado personalmente una modificación global de las reglas de la plataforma.
Lo que sí está comprobado es que sus canciones fueron retiradas de determinados contenidos vinculados a Trump mediante mecanismos de derechos de autor.
¿Trump podría perder su cuenta?
También comenzó a circular la versión de que la estrategia de Swift podría provocar una acumulación de infracciones y terminar en un bloqueo de la cuenta.
Pero, por ahora, no existe confirmación de que la cuenta de Trump esté próxima a ser suspendida por este episodio.
La política de propiedad intelectual de TikTok establece que las infracciones pueden generar medidas contra el contenido y, en determinados casos graves, incluso acciones contra cuentas. Pero la plataforma también aclara que no todo uso no autorizado de una obra constituye automáticamente una infracción, ya que existen excepciones legales dependiendo del país y las circunstancias.
Por eso, más que hablar de un inminente “baneo” de Trump, lo que estamos viendo es algo quizás más simbólico:
un presidente utilizando canciones de una de las artistas más poderosas del planeta y encontrándose, literalmente, con una pantalla en silencio.

Cuando una canción también es una declaración
La música hace tiempo que dejó de ser simplemente música en las redes sociales.
Una canción puede convertirse en meme, banda sonora de una campaña, herramienta publicitaria, declaración política o símbolo de una comunidad.
Pero para los artistas existe una diferencia fundamental entre que millones de personas utilicen una canción en sus videos y que una campaña política la utilice para asociar al músico con un determinado candidato o mensaje.
Swift no es la primera artista que se enfrenta a este problema. En los últimos años, numerosos músicos han pedido que políticos y campañas dejen de utilizar sus canciones sin autorización. Sabrina Carpenter, Ariana Grande y otros artistas también han cuestionado públicamente el uso de sus obras por parte de sectores vinculados a Trump.

La respuesta más Taylor Swift posible
No hubo comunicado.
No hubo conferencia de prensa.
No hubo un tuit dirigido a Trump.
Hubo copyright.
Y quizás ahí está lo más interesante de esta historia.
En una época en la que cualquier publicación puede convertirse en una batalla política en cuestión de segundos, Swift eligió una herramienta mucho menos espectacular pero potencialmente mucho más efectiva: sus derechos sobre su propia música.
Porque una canción puede ser viral, puede convertirse en himno, puede acompañar una campaña…
Pero, en última instancia, sigue teniendo un dueño.
Y esta vez, Taylor Swift decidió que la banda sonora de Trump se terminaba.
Sin canción. Sin permiso. Sin Taylor.
