El documental Take That: First Look, disponible en Netflix, ofrece una mirada cercana y contemporánea a una de las bandas más influyentes del pop británico. Lejos de ser un simple ejercicio de nostalgia, la producción acompaña al grupo en una nueva etapa creativa, marcada por la madurez, la memoria compartida y la necesidad de redefinirse después de más de tres décadas de historia.
Take That: origen y ascenso de un fenómeno
Take That se formó en Manchester en 1990, impulsado por el mánager Nigel Martin-Smith, con una fórmula que combinaba carisma juvenil, coreografías y baladas de alto impacto emocional. La formación original estuvo integrada por Gary Barlow, Robbie Williams, Mark Owen, Howard Donald y Jason Orange.
El éxito masivo llegó a comienzos de los años 90 con discos como Everything Changes (1993) y Nobody Else (1995), que incluyó el clásico global “Back for Good”. Take That se convirtió en la boy band más popular del Reino Unido, generando un fenómeno fan comparable al de los Beatles en términos de impacto social.
Qué muestra First Look: curiosidades y revelaciones
A diferencia de otros documentales retrospectivos, Take That: First Look se centra en el presente del grupo —ya sin Robbie Williams ni Jason Orange— y en el proceso creativo que los mantiene activos. El filme acompaña a Gary Barlow, Mark Owen y Howard Donald durante la preparación de nuevo material y giras, mostrando discusiones artísticas, dudas personales y la complicidad que solo se construye tras años de historia compartida.
Una de las curiosidades más interesantes es cómo el documental pone en primer plano el trabajo colectivo, dejando atrás el modelo de banda liderada por un solo rostro. También se aborda con naturalidad la ausencia de los exintegrantes, sin conflictos ni reproches, reforzando la idea de que Take That hoy es un proyecto distinto, sostenido por la amistad y el respeto mutuo.
Las carreras solistas de sus integrantes
Gary Barlow, principal compositor del grupo, tuvo una carrera solista irregular tras la primera separación, pero con el tiempo se consolidó como uno de los autores más respetados del pop británico. Además de su trabajo con Take That, escribió musicales, produjo a otros artistas y se reinventó como figura televisiva y mentor musical.
Robbie Williams, aunque no participa del documental, es una presencia inevitable en la historia del grupo. Su carrera solista es la más exitosa surgida de Take That, con discos multiplatino y canciones icónicas como “Angels”, “Feel” y “Rock DJ”, además de una narrativa pública marcada por excesos, vulnerabilidad y constante reinvención.
Mark Owen desarrolló una carrera solista más introspectiva, con álbumes de pop melódico y una imagen más discreta, aunque siempre mantuvo una base de seguidores fieles.
Howard Donald encontró su identidad fuera del grupo principalmente como DJ y productor de música electrónica, combinando su carrera individual con los regresos de Take That.
Jason Orange, el miembro más reservado, lanzó material solista en los años 90, pero decidió retirarse definitivamente de la industria musical, una elección que el documental respeta y menciona sin dramatizar.
Un presente sólido y un legado intacto
Take That: First Look funciona como una declaración de principios: el grupo ya no necesita demostrar nada. El documental celebra la longevidad, la madurez artística y la posibilidad de seguir creando sin la presión del éxito masivo. Take That ya no es solo un fenómeno pop: es una banda que aprendió a sobrevivir al tiempo, a la fama y a sí misma, construyendo un legado que sigue creciendo, ahora desde otro lugar.


