En esta nueva adaptación del clásico de Frankenstein (1818) de Mary Shelley, Guillermo del Toro plantea a un Víctor Frankenstein brillante pero consumido por su propia ambición, que desafía los límites de la vida y la muerte al dar vida a una criatura ensamblada de restos humanos. La historia se convierte entonces en un viaje del creador y su creación hacia la culpa, el rechazo, la soledad y la venganza: el monstruo, consciente de su condición, se enfrenta a un mundo que lo repudia, al tiempo que Frankenstein debe asumir las consecuencias morales y emocionales de su experimento.
Reparto
Oscar Isaac encarna a un doctor obsesionado, con el carisma habitual del actor, aportando una presencia de autoridad compleja que es a la vez impresionante y vulnerable. Jacob Elordi, como la Criatura, realiza quizá la labor más sorprendente: su transformación física y emocional, recogida también en entrevistas, transmite el peso del sufrimiento y la vulnerabilidad del ser rechazado. Mia Goth aporta una figura femenina que, sin eclipsar el núcleo central, refuerza la dimensión humana de la trama. El reparto secundario —Waltz, Dance, Mikkelsen— aporta contundencia, aunque su desarrollo queda algo al servicio del espectáculo mayor.


Dirección
Guillermo Del Toro vuelve a desplegar su universo visual laborioso y lleno de simbolismo: monstruos, criaturas, oscuridad y belleza conviven en una atmósfera gótica que le es familiar, pero que en esta ocasión sirve al clásico literario más que como mera decoración. En entrevistas él mismo lo describe como “una película emocional, no un film de terror puro”.
La dirección apuesta por la recreación tangible (sets, maquillaje, arte) y evita el exceso de efectos digitales visibles, lo que potencia la fisicidad del relato. Esto le da al film un peso visual que lo aleja de la simple “película de monstruos”. Sin embargo, la narrativa a ratos se siente sometida al exceso de ideas e intenciones, y algunas transiciones resultan abruptas o demasiado explicativas. La intención está clara: reinventar el mito para el siglo XXI, pero el resultado requiere del espectador entrega plena.


Visual y técnica
El apartado técnico es uno de los puntos más sólidos: la fotografía, el diseño de producción, el vestuario y el maquillaje crean un mundo crepuscular convincente, con ecos victorianos, ciencia ficción retro y horror gótico. Los efectos prácticos y la ambientación son claramente destacables. Por otro lado, la música y el ritmo general refuerzan la sensación de fábula oscura. Críticos han señalado que “la estética es deslumbrante”. Aun así, hay momentos en que la duración (149 minutos) y la densidad temática afectan el ritmo, y quien espere una película de terror tradicional puede sentirse algo desplazado.
Temas
La cinta explora profundos temas como la responsabilidad del creador frente a su creación, la soledad existencial del ser diferente, el rechazo social, la culpa, la redención y la ambición desmedida. También aborda la idea de lo monstruoso no como algo externo, sino como aquello que se fragua en el interior del hombre: ¿quién es realmente el monstruo? ¿El que crea o el creado? Del Toro además introduce reflexiones sobre paternidad, identidad y culpa inherente al acto de dar vida.
Se conjugan también los miedos clásicos del humanismo moderno —jugar a ser Dios, manipular la naturaleza— con la vulnerabilidad de quien nace sin pedirlo y debe encontrar un lugar. El tono es más melancólico que aterrador, más trágico que fantástico puro.

Crítica
La nueva “Frankenstein” de Guillermo del Toro es, sin duda, una apuesta ambiciosa que transforma el mito en un espectáculo visual cargado de emoción. Su gran logro es dotar de humanidad a la Criatura, hacer que sintamos su dolor y su anhelo de pertenencia, y proponer una lectura renovada del clásico.
Entre sus virtudes están el diseño visual, la actuación de Elordi, el enfoque emocional y la coherencia estilística del director.
Pero también presenta debilidades: la narrativa a veces se siente sobrecargada —intentas abarcar demasiado—, los diálogos tienden a subrayar la intención (más que permitir que fluya sola la emoción), y quienes busquen un terror radical pueden quedar con la sensación de que la película mira más hacia el drama gótico que al horror puro. En suma: lo logra en estilo y ambición, pero no es impecable.

Veredicto final
★★★☆☆ (3 de 5 Spoilers)
“Frankenstein” (2025) es una obra mayor dentro del cine de monstruos contemporáneo: visualmente imponente, emocionalmente cargada y dirigida con la solvencia de un autor que lleva años persiguiendo este proyecto. Es un film que exige al espectador, que lo reciba como fábula gótica y reflexión sobre la humanidad, no simplemente como entretenimiento superficial.
Si te interesan las adaptaciones profundas, el cine que reflexiona sobre lo otro, lo distinto, lo monstruoso, y aprecias la mirada de Guillermo del Toro, esta película vale sin duda la pena. No es perfecta, pero es potente.
Verla es casi obligatorio para los amantes del cine de autor, del terror con alma y de las reinterpretaciones cuidadas de mitos clásicos.

Año: 2025
Dirección: Guillermo del Toro
Plataforma: NETFLIX
Formato: Largometraje
País: Estados Unidos
Reparto: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Christoph Waltz, Charles Dance, Lars Mikkelsen
*Basada en la novela homónima de Mary Shelley
