Cuando se habla de íconos del pop global, dos nombres aparecen inevitablemente: Madonna y ABBA. Aunque pertenecen a generaciones distintas (los suecos dominaron los ’70, mientras que la reina del pop se consagró en los ’80), sus universos musicales están más conectados de lo que muchos imaginan. Detrás de las luces, las pistas de baile y las transformaciones estéticas, hay una historia de admiración mutua, influencia sonora y un sampleo histórico que selló ese vínculo para siempre.
“Hung Up”: el puente directo
La conexión más evidente entre Madonna y ABBA se da en el megahit “Hung Up” (2005), uno de los temas más exitosos del álbum Confessions on a Dance Floor. En esa canción, Madonna samplea de forma explícita el clásico de ABBA “Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)” (1979).

Pero este no fue un sample cualquiera: ABBA rara vez permite el uso de su música, y durante décadas rechazaron propuestas de artistas que pedían permiso para hacerlo. Madonna, sin embargo, les escribió una carta personal a Benny Andersson y Björn Ulvaeus, explicando su admiración profunda por su trabajo y cómo quería rendir homenaje a su legado. El dúo sueco aceptó, y el resto es historia: “Hung Up” se convirtió en un himno disco global y relanzó a Madonna al centro de la escena pop con un sonido nostálgico pero moderno.
Más allá del sample: las huellas de ABBA en Madonna
Aunque “Hung Up” es el ejemplo más claro, el espíritu de ABBA aparece en más rincones del repertorio de Madonna. Veamos algunas canciones donde se puede rastrear esa influencia:
- “Sorry” (2005)
Del mismo álbum que “Hung Up”, esta canción también remite a la pista de baile setentosa con melodías pegajosas y sintetizadores brillantes. El espíritu de ABBA se siente en la estructura melódica y en el uso de idiomas extranjeros, algo que ABBA también hacía para sonar más internacionales. - “Like It or Not” (2005)
Una balada glam cargada de dramatismo pop, muy en la línea de baladas de ABBA como “The Winner Takes It All”. La lírica desafiante también recuerda a la forma en que ABBA usaba letras aparentemente dulces para hablar de rupturas dolorosas. - “Beautiful Stranger” (1999)
Si bien tiene una base más psicodélica, comparte con ABBA ese sentido pop lúdico y teatral, que mezcla ironía y seducción.

Un ADN musical compartido
Más allá de los guiños puntuales, hay elementos estructurales que Madonna y ABBA comparten:
Obsesión por la melodía perfecta: Ambas partes buscan hooks que se peguen a la primera escucha.
Producción sofisticada: Desde los inicios, Madonna se rodeó de productores de elite (Patrick Leonard, William Orbit, Stuart Price), al igual que ABBA con su legendario sonido de estudio.
Capacidad de reinvención: ABBA jugó con el glam, la música disco y el pop orquestal; Madonna cambió de piel en cada década, siempre a la vanguardia.

Melancolía bailable: En canciones como “Dancing Queen” o “Ray of Light” hay una tristeza brillante, una nostalgia que te hace mover los pies.
Admiración explícita
Madonna no ha escondido su amor por ABBA. En entrevistas ha reconocido su fanatismo por la banda sueca y ha citado a “The Winner Takes It All” como una de sus canciones favoritas de todos los tiempos. Además, en giras como Confessions Tour (2006), incluyó fragmentos de canciones de ABBA como parte de su puesta en escena.
¿Quién influenció a quién?
Aunque ABBA comenzó antes, Madonna también fue una figura clave en el renacimiento del interés por la banda en los años 2000, cuando el revival disco empezó a ganar fuerza. “Hung Up” introdujo el sonido ABBA a una nueva generación de oyentes que tal vez no conocían “Gimme! Gimme! Gimme!”. De algún modo, Madonna se convirtió también en embajadora del legado ABBA en el siglo XXI.
