La historia se centra en Amaia, una joven agente de la Guardia Civil española, que durante más de una década trabaja encubierta en la organización terrorista ETA con el objetivo de localizar los zulos (ocultamientos) de armas que la banda tenía escondidos en el sur de Francia. El contexto es la España de los años 90 y los 2000, un periodo de alta tensión política y social.

Reparto:
Susana Abaitua merece especial mención por su papel protagonista: su Amaia es equilibrada, mezcla seguridad y miedo, y sostiene gran parte del filme sobre sus hombros. Se destaca su interpretación sobria y expresiva. Junto a ella, Iraia Elías y Ariadna Gil ofrecen papeles significativos que refuerzan la tensión narrativa y dotan de presencia a personajes que muchas veces quedarían relegados en este tipo de thrillers de infiltración. El resto del reparto aporta credibilidad al entramado de espionaje y doble vida, aunque en algunos casos se critica que ciertos personajes secundarios tienen menos desarrollo del que merecerían.

Dirección:
Agustín Díaz Yanes mantiene su estilo: método sobrio, firmeza en la puesta en escena, y una mirada que no busca efectismos fáciles sino tensión contenida. En “Un fantasma en la batalla” encuentra el pulso adecuado: consigue que el espectador viva la ansiedad de la infiltración, el desgaste emocional, y el efecto de vivir dos vidas a la vez. La película padece momentos en que la tensión pierde ritmo, o en que ciertos personajes secundarios flotan sin encontrarse completamente desarrollados.

Visual y técnica
Técnicamente, la película se maneja con solvencia. La fotografía de Paco Femenía aporta ambientes que van de lo cotidiano a lo amenazante, con interiores tensos, exteriores que transmiten vigilancia constante, y un uso sobrio del color que refuerza la atmósfera de doble vida.
La música de Arnau Bataller está al nivel, sumando un contrapunto emocional sin caer en la grandilocuencia.
La reconstrucción de época (años 90/2000) —vehículos, ambientación, escenarios en País Vasco y sur de Francia— es creíble y contribuye al realismo del relato. Por otro lado, algunos críticos comentan que en ciertas secuencias la tensión técnica (edición, ritmo) podría haber sido más eficiente para mantener un nivel de suspense más sostenido.

Temas:
Identidad y duplicidad: Amaia vive una doble vida, debe ocultar quién es realmente, y esa tensión entre el yo verdadero y el yo fingido atraviesa toda la historia.
Infiltración y sacrificio: La película pone de relieve lo que significa trabajar encubierto, el riesgo personal, la exposición, y también el anonimato final (“los que se infiltran luego no tienen reconocimiento”, según el director).
Terrorismo, memoria y lucha: Al centrarse en la banda ETA, el filme aborda una herida reciente de la sociedad española, la violencia política y las consecuencias para individuos, familias y comunidades.
Lealtad, deber y moralidad: Amaia actúa por deber, pero el tiempo, la soledad y la presión la llevan a cuestionar los límites entre misión y vida personal.
Efectos de la violencia sobre las personas: No se idealiza la lucha antiterrorista; se muestra el coste humano, la tensión, el desgaste psicológico (y quizá menos el glamour).

Crítica:
“Un fantasma en la batalla” es, en líneas generales, una propuesta sólida dentro del cine español de thriller político. Su principal virtud es la forma en que conjuga una historia compleja con una puesta en escena contenida pero eficaz. La interpretación de Susana Abaitua y el trabajo de dirección de Díaz Yanes elevan el filme por encima de lo que podía parecer un más entre tantas películas sobre ETA. Como escribe en su crítica un medio: «Me parece un guion complejo, una dirección potente… con sobriedad muy efectiva, en el que nada falta ni sobra».
Sin embargo, no es perfecto. Algunos personajes secundarios se sienten algo desdibujados, y en ciertos momentos la tensión narrativa podría haber sido más sostenida o más afilada para que el thriller realmente apriete al espectador. Además, al compararla con títulos similares recientes (como La infiltrada) es inevitable que se vea cierto solapamiento temático, aunque Díaz Yanes aporta suficientes matices originales para que la obra se sostenga por sí misma.
Otro valor a destacar: el filme no simplifica, no embellece la lucha antiterrorista ni a sus protagonistas; se opta por mostrar la tensión, el sacrificio y la carga emocional, lo cual le da una dimensión humana interesante. Quizás para algunos espectadores no tan estilizada como los grandes “thrillers de espionaje” anglosajones, pero en su escala y contexto logra lo que pretende: ofrecer una mirada seria, madura y consciente de un periodo difícil.

Veredicto final
★★★☆☆ (3 de 5 Spoilers)
“Un fantasma en la batalla” es una película que cumple con creces su cometido: retratar una historia de infiltración, sacrificio y memoria en un contexto de conflicto y tensión. Gracias a su dirección firme, su reparto convincente y una factura técnica cuidada, se alza como una de las referencias recientes del cine español que aborda el terrorismo y sus consecuencias desde un enfoque sobrio y reflexivo. No es perfecta, pero su honestidad narrativa y su apuesta por mostrar lo que ocurre detrás de los grandes titulares la hacen recomendable.
Si estás interesado en thrillers de espionaje con trasfondo histórico y político en España, esta película merece tu tiempo.

UN FANTASMA EN LA BATALLA
Año: 2025
Dirección: Agustín Díaz Yanes
Plataforma: Netflix
Formato: Largometraje
País: España
Reparto: Susana Abaitua, Andrés Gertrúdix, Iraia Elías, Raúl Arévalo y Ariadna Gil.