A veces, los grandes éxitos nacen del fracaso. Y pocas canciones lo demuestran tan bien como “Take On Me”, de la banda noruega A-ha. Hoy, casi 40 años después de su lanzamiento, sigue siendo un himno del pop ochentero, pero su camino hacia el éxito fue todo menos sencillo.

Corría 1982 cuando Morten Harket, Magne Furuholmen y Pål Waaktaar se reunieron en Oslo para formar A-ha. Llenos de ambición y sintetizadores, grabaron una primera versión de Take On Me en 1984: una mezcla entre synth-pop y romanticismo adolescente. Sin embargo, el tema pasó completamente desapercibido. Ni las radios ni el público mostraron interés. Unos meses después, intentaron nuevamente con una segunda grabación, más pulida y con un nuevo productor… pero el resultado fue el mismo: otro fracaso.

Todo cambió en 1985, cuando el grupo volvió a grabar la canción con una energía más fresca y moderna, y sobre todo, cuando lanzaron un videoclip revolucionario dirigido por Steve Barron. El video mezclaba acción real con animación rotoscópica —una técnica que dibuja cuadro a cuadro sobre imágenes filmadas— y contaba una historia de amor entre una chica y un joven que salía literalmente de un cómic. Esa estética única fue un impacto visual en la recién nacida MTV, que la emitía sin parar.

El resto es historia: Take On Me se convirtió en un fenómeno mundial, alcanzando el #1 en el Billboard Hot 100 y en decenas de países más. En 1986 ganó seis premios MTV y consolidó a A-ha como una de las bandas europeas más importantes de los 80.

Pero ¿por qué sigue siendo un éxito cuatro décadas después? La respuesta está en su combinación perfecta de nostalgia, innovación y emoción. Su melodía es tan pegadiza como compleja —con ese icónico falsete de Harket que aún pone a prueba a los cantantes—, mientras que su videoclip es una cápsula del tiempo que sigue inspirando a nuevas generaciones de artistas y animadores. Además, su estética retro y su energía optimista la han mantenido viva en películas, series, publicidades y redes sociales.

Hoy, Take On Me supera los mil millones de reproducciones en YouTube, y suena tan fresca como en 1985. Un recordatorio de que, a veces, el éxito no llega a la primera… pero cuando finalmente lo hace, puede volverse eterno.

Curiosidad musical: Morten Harket grabó el famoso falsete en una sola toma, y su nota más alta (un impresionante E5) sigue siendo considerada una de las más desafiantes del pop.