En 1972, la música de El Padrino (The Godfather), compuesta por el maestro italiano Nino Rota, se convirtió en un personaje más dentro del filme. Su melancólica melodía principal, con tintes de tragedia y poder, acompañó magistralmente la historia de los Corleone y quedó grabada en la historia del cine. Sin embargo, lo que muchos no saben es que aquella misma banda sonora, inicialmente nominada al Oscar a Mejor Música Original, fue descalificada por plagio… pero no por copiar a otro compositor, sino por plagiarse a sí mismo.
Durante la temporada de premios de 1973, la Academia descubrió que Rota había reutilizado parte del tema principal —con pequeñas variaciones— de una composición anterior: la música que había creado para la comedia italiana Fortunella (1958), dirigida por Eduardo De Filippo y coescrita por Federico Fellini. Al considerar que esa melodía no era totalmente original, la Academia decidió retirar su nominación al Oscar, dejando fuera una de las piezas más emblemáticas del cine del siglo XX.
Paradójicamente, la historia tuvo un final feliz (y justo). Dos años después, Rota volvió al universo mafioso de Coppola con El Padrino: Parte II (1974), expandiendo y reinventando los temas de la primera película con nuevas variaciones y arreglos. Esta vez, la Academia sí reconoció su genio y le otorgó el Oscar a Mejor Banda Sonora Original en 1975, compartido con el músico Carmine Coppola (padre del director).
La ironía es deliciosa: la misma música que había sido castigada por no ser “original” terminó recibiendo el máximo galardón cuando fue reinterpretada con una profundidad aún mayor. Hoy, el tema de El Padrino —esa mezcla perfecta de melancolía italiana, poder y tragedia familiar— sigue siendo una de las melodías más reconocibles de la historia del cine.
Curiosidad cinéfila: En una entrevista, Rota comentó que no entendía el escándalo, ya que, según él, “los compositores siempre conversamos con nuestras propias melodías”. Y en su caso, esa conversación lo llevó directo a la eternidad del séptimo arte.
