Después del éxito de la trilogía Monster creada por Ryan Murphy —que comenzó con Dahmer: Monster: The Jeffrey Dahmer Story (2022), continuó con Monsters: The Lyle and Erik Menéndez Story (2024) y ya prepara su tercera entrega sobre otro caso real—, muchos espectadores quedaron atrapados por ese tono hipnótico que mezcla horror psicológico, reconstrucción histórica y crítica social. Si sos de los que no pueden dejar de ver hasta entender la mente detrás del crimen, estas siete miniseries son el siguiente paso natural en tu maratón.

Entre los títulos más emblemáticos del género se encuentra American Crime Story: The People v. O.J. Simpson (2016), también dirigida por Ryan Murphy. Con Cuba Gooding Jr. en el papel del famoso jugador de fútbol americano acusado del asesinato de su esposa, y Sarah Paulson como la fiscal Marcia Clark, la serie desmenuza cómo la fama, el racismo y los medios transformaron un juicio en un espectáculo televisivo. Disponible en Star+, sigue siendo una lección sobre cómo narrar un crimen real sin perder profundidad ni tensión.

Del mismo modo, Mindhunter (2017–2019), creada por David Fincher para Netflix, se sumerge en el origen del concepto de “asesino serial”. Basada en hechos reales, sigue a dos agentes del FBI que entrevistan a criminales encarcelados para entender su psicología. Con un ritmo contenido y una atmósfera perturbadora, es probablemente la serie más cercana al espíritu de Monster: fascinante, cerebral y desconcertante.

En el terreno del documental, The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst (2015), dirigida por Andrew Jarecki y disponible en Max, es una obra maestra del true crime. El millonario Robert Durst, acusado de varios asesinatos, acepta ser entrevistado frente a cámara… hasta que un descuido lo lleva a una confesión involuntaria que cambia todo. Es un relato real que parece escrito por un guionista de suspenso, y que demuestra que la realidad puede ser aún más escalofriante que la ficción.

Otra historia real que conmocionó al público fue The Act (2019), de Nick Antosca, protagonizada por Joey King y Patricia Arquette. Disponible en Star+, retrata el vínculo enfermizo entre una madre y su hija, basado en el caso de Gypsy Rose Blanchard. Patricia Arquette ganó el Emmy por su interpretación de una madre que manipula la enfermedad de su hija, en una historia donde el abuso y la necesidad de amor se confunden hasta el horror.

También en Netflix, Night Stalker: The Hunt for a Serial Killer (2021), dirigida por Tiller Russell, reconstruye la cacería del asesino Richard Ramirez, que aterrorizó California en los años 80. A través de material de archivo y entrevistas a los detectives, el documental se convierte en una pesadilla visual sobre el miedo colectivo y la presión de la prensa.

The Staircase (2022), dirigida por Antonio Campos y protagonizada por Colin Firth y Toni Collette, retoma otro caso real: el de Michael Peterson, acusado de asesinar a su esposa tras encontrarla muerta al pie de una escalera. Basada en el célebre documental homónimo, la serie (disponible en Max) mezcla drama judicial, reconstrucción mediática y un retrato ambiguo sobre la verdad y la manipulación.

Y si te atraen los crímenes que nacen en la era digital, Don’t F**k With Cats: Hunting an Internet Killer (2019), dirigida por Mark Lewis y disponible en Netflix, te dejará sin aliento. Un grupo de internautas comunes inicia una investigación casera tras ver un video de maltrato animal publicado en línea. Lo que descubren los lleva a perseguir a un asesino en tiempo real, en una historia donde la justicia y la obsesión se vuelven indistinguibles.

Todas estas series, de una forma u otra, comparten el ADN de Monster: el retrato del mal desde la psicología, la exploración de la fama y el juicio público, y la fascinación social por los crímenes reales. En lugar de glorificar a los asesinos, muestran cómo el entorno —la familia, los medios, la justicia y nosotros mismos como espectadores— forma parte de la ecuación del horror.

Si te quedaste pensando en Dahmer, en los hermanos Menéndez o en los próximos monstruos que Murphy llevará a la pantalla, estas miniseries son la mejor forma de seguir explorando ese oscuro espejo de la humanidad donde, a veces, la línea entre víctima y victimario se vuelve borrosa.