En la vasta obra de Vinicius de Moraes, el poeta del amor, de la bossa nova y de las pasiones eternas, también hay un rincón lleno de ternura y sencillez: la canción “A Casa”. Lejos de los bares de Ipanema y los versos dedicados a mujeres ideales, esta pieza nació de un instante de inspiración frente al mar uruguayo, en un entorno tan singular como mágico.
Un diplomático en Punta del Este
Durante la década del 60, Vinicius se encontraba destinado como diplomático en Uruguay. En una de sus escapadas a Punta del Este, visitó la célebre Casapueblo, la construcción blanca, ondulante y casi de ensueño del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró. Aquella estructura, mitad casa y mitad escultura, lo fascinó. En sus paredes irregulares y su espíritu libre, Vinicius vio el reflejo de la imaginación, del arte como refugio. Fue allí donde escribió el poema “A Casa”, que luego se transformaría en canción.
El poema que se volvió canción
Publicada por primera vez en el disco “Arca de Noé” (1980), aunque compuesta años antes, “A Casa” fue parte de un proyecto que Vinicius ideó junto a Toquinho, donde adaptaron poemas infantiles a canciones. El álbum se convirtió en un clásico de la música brasileña para niños, una especie de puente entre la poesía y la infancia, interpretado por grandes artistas como Chico Buarque, Elis Regina y Nara Leão.
La letra es corta, simple, pero encantadora. Con humor y ternura, habla de una casa sin puertas, sin ventanas y sin techo, donde nadie podía entrar… y donde nadie podía salir.

“A Casa” – Vinicius de Moraes
Era uma casa
Era una casa
Muito engraçada
Muy graciosa
Não tinha teto
No tenía techo
Não tinha nada
No tenía nada
Ninguém podia
Nadie podía
Entrar nela não
entrar en ella
Porque na casa
porque la casa
Não tinha chão
No tenía suelo
Ninguém podia
Nadie podía
Dormir na rede
Dormir en la hamaca
Porque na casa
porque la casa
Não tinha parede
no tenía paredes
Ninguém podia
Nadie podía
Fazer pipi
hacer pipi
Porque penico
porque orinal
Não tinha ali
no había allí
Mas era feita
Pero era hecha
Com muito esmero
con mucho esmero
Na Rua dos Bobos
en la calle de los bobos
Número zero
número cero
De poema lúdico a clásico infantil
Con el tiempo, “A Casa” se volvió una de las canciones más queridas por los niños brasileños. Se enseña en escuelas, aparece en programas infantiles y es una de las primeras melodías que muchos pequeños aprenden a cantar. Su estructura repetitiva, su humor y su simplicidad la convirtieron en una joya atemporal.
Detrás de su tono inocente, sin embargo, hay una lectura más profunda: Vinicius jugaba con la idea del absurdo y la imaginación, una metáfora de la libertad creativa y del espíritu lúdico que también habitaba en el arte de Páez Vilaró.
Legado y curiosidades
Hoy, Casapueblo sigue en pie frente al Atlántico, y muchos turistas uruguayos y brasileños recuerdan allí la pequeña canción que Vinicius escribió inspirado por ese lugar. “A Casa” trascendió generaciones, demostrando que incluso el poeta del amor sabía hablar con la misma sensibilidad a los niños.
Vinicius escribió “A Casa” en una sola tarde, después de visitar Casapueblo y compartir una copa de vino con Páez Vilaró mirando el atardecer. El poema fue publicado originalmente en un libro infantil antes de transformarse en canción.
