Si hay una canción que combina misterio, desamor y elegancia musical en la carrera de Gustavo Cerati, esa es sin dudas “Crimen”. Incluida en su disco Ahí vamos de 2006, esta joya casi termina en otro repertorio: mientras Cerati colaboraba con Shakira en Fijación Oral Vol. 1 en 2005, la canción, que entonces se llamaba “Celos”, estuvo a punto de formar parte del disco de la colombiana. Por suerte para los fans, Cerati decidió quedarse con ella, dándole vida a uno de sus temas más recordados.

La letra de “Crimen” habla de traición, secretos y la intensidad de un amor que duele. La música, con ese riff inicial inconfundible, mezcla rock y pop sofisticado, demostrando por qué Cerati es un maestro de la elegancia sonora.

Pero si la canción ya atrapaba, el videoclip llevó todo a otro nivel. Dirigido por Joaquín Cambre, el video se filmó como un pequeño cortometraje, con Ricardo Darín y Julieta Díaz como protagonistas. La historia recrea la tensión de un triángulo amoroso lleno de secretos y miradas intensas. Una curiosidad: Cerati participó activamente en la dirección creativa, insistiendo en que cada plano transmitiera la sensación de cine noir moderno, y en varias tomas incluso improvisó gestos y movimientos frente a la cámara para lograr la atmósfera exacta que tenía en mente.

El rodaje también dejó anécdotas divertidas: Darín, acostumbrado al cine tradicional, se sorprendió con la paciencia que requería filmar planos muy cerrados sobre la guitarra de Cerati mientras él tocaba en vivo; Julieta Díaz, por su parte, confiesa que las escenas de tensión emocional fueron un reto porque tenían que transmitir sospecha y dolor con solo una mirada, sin diálogo. El resultado fue un video que se convirtió en un referente visual de la música argentina y ganó el Gardel a Mejor Video Musical, además de recibir nominaciones en festivales internacionales de videoclips.

Crimen” es mucho más que una canción: es un pequeño universo donde música, actuación y cine se encuentran. Que haya estado a punto de terminar en otro disco solo suma un ingrediente de misterio a su historia, como si la propia canción hubiera decidido guardar su crimen para ser revelado solo por Cerati.