Hoy, 1 de octubre de 2025, Julie Andrews cumple ni más ni menos que 90 años. Una fecha para detenerse a pensar no solo en la longevidad de una carrera, sino en el impacto emocional que ha tenido en generaciones de espectadores. En este texto quiero recorrer brevemente su vida —ese “cómo empezó”— y repasar algunos de los hitos fílmicos y seriéfilos que la han convertido en un mito viviente.

Julie Andrews nació como Julia Elizabeth Wells el 1 de octubre de 1935, en Walton-on-Thames, Surrey, Inglaterra. Desde niña mostró aptitudes para el canto y la actuación, y durante la Segunda Guerra Mundial participó en funciones para levantar la moral del público británico. Más tarde, su madre se casó con un actor llamado Ted Andrews, y Julie adoptó ese apellido como su nombre artístico.
A los 13 años, ya actuaba en el Royal Variety Show, siendo una de las más jóvenes en participar, lo que marcó un temprano despegue hacia el mundo del espectáculo. En los escenarios londinenses y luego en Broadway (por ejemplo, en The Boy Friend) fue forjando una reputación como cantante escénica.
El cine le llegó relativamente tarde, pero con estruendo: su debut cinematográfico fue en Mary Poppins (1964), una apuesta de Disney que le valió el Oscar a la Mejor Actriz. Al año siguiente protagonizó The Sound of Music (1965), que se convirtió en un clásico inmortal y uno de los más exitosos estrenos musicales de la historia.
A lo largo de su vida, Andrews ha acumulado numerosos reconocimientos: un Oscar, múltiples Globos de Oro, Grammys, Emmys y honores de la industria. En el año 2000 fue nombrada Dame por la reina Isabel II, en reconocimiento a sus aportes artísticos.

Un episodio doloroso en su historia artística fue la cirugía en las cuerdas vocales que tuvo en 1997, la cual afectó seriamente su capacidad de cantar. A partir de allí, su presencia cambió: aunque dejó de cantar con la frecuencia de antes, supo reinventarse en papeles no musicales, doblajes, narraciones y apariciones puntuales.
En su vida personal estuvo casada primero con Tony Walton (1959–1967), con quien tuvo una hija llamada Emma, y luego con el director Blake Edwards (desde 1969 hasta su muerte en 2010), con quien adoptó otras dos hijas.

Julie Andrews en cine y series: hitos y legado

Si quisiéramos construir un “mapa emocional” cinematográfico de Julie Andrews, estos serían algunos de sus puntos más destacados:

Mary Poppins (1964): dirigida por Robert Stevenson. Fue su primera gran película y le valió el Oscar a Mejor Actriz.

The Sound of Music (1965) (La Novicia Rebelde / Sonrisas y Lágrimas): interpretando a María von Trapp, Andrews protagoniza uno de los musicales más queridos del cine.

Thoroughly Modern Millie (1967): una comedia musical donde mostró su versatilidad.

Star! (1968): biopic en el que Andrews interpretó a la cantante y actriz Gertrude Lawrence.

That’s Life! (1986): un papel dramático, mostrando que podía salirse del molde de lo “luminoso”.

Víctor o Victoria (1982): quizás uno de los papeles más audaces de su carrera, interpretando a una cantante que debe hacerse pasar por hombre para poder triunfar, con matices de comedia, musical y desafío a normas de género.

En tiempos más recientes, regresó al foco popular con papeles como la Reina Clarisse Renaldi en The Princess Diaries (2001 y secuela) y diversos trabajos de doblaje (voz de la reina Lillian en Shrek) o como narradora en series como Bridgerton.

Uno de los factores clave de su perdurabilidad es esa mezcla de elegancia vocal, disciplina teatral y calidez interpretativa. Incluso cuando su voz perdía “brillo” físico, su presencia escénica, su dicción, su cara y su capacidad de transmitir emoción siguieron intactas.

Reflexión: ¿por qué importa que Julie Andrews cumpla 90 años?

Porque celebrar 90 años de vida artística es celebrar la permanencia de una voz —literal y simbólica— que atravesó modas, tendencias y revoluciones estéticas. Julie Andrews no es solo un nombre del pasado: es un nexo entre épocas. Su tono impecable, su afecto por lo clásico y su inteligencia para adaptarse la convirtieron en un puente entre audiencias que quizá nacieron tras Sonrisas y lágrimas y otras que hoy descubren Bridgerton, guiadas por su voz narrativa.

Además, su trayectoria enseña algo vital para los amantes del cine y las series: que no hay “etapa final” estricta si uno sigue reinventándose. Que una voz puede transformarse, pero no desaparecer del todo.

Hoy, al soplar una vela más, celebramos no solo a la actriz y cantante, sino a la leyenda que continúa viva en cada nota, en cada canción, en cada susurro de narradora. ¡Feliz 90 años, Julie Andrews!