En los 2000s y 2010s las cadenas de EE.UU. sacaban temporadas de 22 o 24 episodios todos los años. House, Lost o Grey’s Anatomy eran parte de esa rutina: mucho volumen, pero efectos simples y tramas estiradas.
El público sabía que cada septiembre volvía la serie y había capítulos semanales hasta el próximo año. Ese volumen se lograba con equipos enormes de guionistas y rodajes casi continuos, pero la contracara era evidente: sets reciclados, efectos limitados y guiones que a veces se estiraban sólo para llenar la cuota de episodios.
Hoy una temporada promedio tiene entre 8 y 10 capítulos y puede tardar más de dos años en salir. Según Parrot analytics, en 2023 el promedio en Estados Unidos fue de poco más de 10 episódios en televisión abierta y menos de 10 en streaming.
El cambio es radical. La razón está en la escala: cada episodio se produce como película, con presupuestos de 15 a 20 millones de dólares, rodajes internacionales y postproducción que puede extenderse durante meses.
The Last of Us, Stranger Things o House of the Dragon son ejemplos claros de esta nueva lógica. .
El retraso no se explica sólo por la ambición visual. Hay varios factores: la pandemia frenó los rodajes en 2020 y 2021 y todavía afecta cronogramas y seguros. La huelga de guionistas y actores de 2023 detuvo cientos de proyectos durante meses. A esto se le suma la disponibilidad de talento: actores y directores de primer nivel, que antes se dedicaban exclusivamente al cine, hoy también trabajan en televisión, pero sus agendas están cargadas y encajar fechas de rodaje es un rompecabezas.
La estrategia de las plataformas es otro factor. Netflix, Max, Prime o Disney ya no se apuran a confirmar temporadas: esperan métricas de audiencia antes de dar luz verde. Eso significa que el trabajo creativo y de preproducción muchas veces queda en pausa durante meses hasta que llegan los resultados.
Al mismo tiempo, los estudios priorizan la calidad a la cantidad: con temporadas cortas no hay lugar para capítulos de relleno, cada episodio tiene que estar muy cuidado y eso exige más revisiones y más tiempo de desarrollo.
FilmLA informó que en el primer trimestre de 2024, la producción en Los Angeles cayó un 16% respecto al año anterior y que está más de un 30% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
Entre 2011 y 2016 la cantidad de series creció un 86%, pero los episodios solo aumentaron un 8%. Hay más títulos, pero temporadas más cortas y más espaciadas.
En este contexto, The Pitt se convierte en una excepción llamativa. La serie médica de MAX estrenó su primera temporada en enero de 2025 y ya tiene confirmada la segunda para enero de 2026, con 15 episodios.
En un panorama donde casi todas las producciones tardan más de un año en volver, mantener un calendario anual parece un logro enorme.
Se sabe también que a las plataformas les conviene que se espere dos años para ver la nueva temporada así uno sigue suscripto y se consumen otras series.
La televisión actual ya no se define por la cantidad, sino por la calidad y el impacto. Cada episodio es un evento global.
