Un periodista de lo paranormal se une al «mufa» más peligroso de Argentina para investigar desastres misteriosos. Su jefe adinerado le ofrece dinero por rescatar a su hija de una secta mufa.
Reparto:
Daniel Hendler aporta buen pulso al personaje de Roque: un hombre que combina escepticismo profesional, ambición de retorno (o de reivindicación), y lucha con sus propias cargas personales.
Diego Cremonesi como Vicente tiene el papel más complejo en lo emocional, al interpretar al “mufa” por excelencia: alguien marcado por la mala suerte, pero humano, con vulnerabilidades, resignaciones y también momentos de fuerza.
Carla Quevedo como Emma añade otro matiz importante: la parte de liderazgo, seducción de lo oscuro, figuras que manejan la superstición desde dentro, lo ritual, lo simbólico.
El resto del elenco funciona bien como contraste: cada personaje secundario aporta diferentes grados de aceptación o rechazo, de superstición, de fanatismo, de miedo, de incredulidad o de aprovechamiento.

Dirección:
Gabriel Medina logra construir un universo que quiere balancear lo fantástico, lo absurdo y lo dramático. El guion junto a Javier Rao, bajo idea de Borensztein, propone un tono híbrido: comedia negra con matices de thriller, algo paranormal o fantástico, con fuertes dosis de costumbrismo.
Visual y técnica
La estética está cuidada, con ambientaciones que mezclan lo cotidiano argentino (barrios, oficinas, casas modestas) con espacios que remiten al misterio o lo extraño. No hay efectos visuales ostentosos, pero los que hay sirven al tono sin ser abrumadores. El uso de la iluminación, los colores, la composición ayudan a generar sensación de algo fuera de lo normal que irrumpe en lo diario.
Al ser episodios de media hora el ritmo tiende a ser ágil, lo que favorece los gags absurdos, los momentos de tensión; sin embargo, algunas subtramas parecen forzadas o estiradas, y la mezcla de géneros hace que no siempre todas las líneas narrativas se integren con fluidez. En cuanto a la producción, la calidad técnica es buena: sonido, diseño de producción, montaje, música, funcionan correctamente.

Temas:
Superstición, mala suerte y creencias populares: cómo operan en la vida argentina cotidiana, cómo influyen en conducta individual y colectiva, cómo moldean expectativas, miedos, actos rituales.
Estigma social: ser “mufa”, o etiquetado como tales, tiene consecuencias prácticas y psicológicas.
Poder y secreto: la secta mufa, los intereses del empresario, lo que se oculta detrás de lo que se considera superstición; el choque entre lo que la sociedad acepta como superstición y lo que hay detrás de ella.
Identidad / pasado personal / redención: Roque y Vicente luchan con heridas del pasado; la misión tiene también un componente íntimo más allá de lo externo.
Absurdo y lo cotidiano: la serie juega con lo ridículo de algunas supersticiones frente a lo real de sus consecuencias en las relaciones humanas.

Crítica:
Los Mufas: Suerte para la desgracia es una apuesta interesante dentro de la ficción argentina contemporánea: tiene ideas frescas, es original. Intenta combinar lo cotidiano con lo fantástico, pero no se juega. Los dos primeros capítulos están bien pero después se hace lenta y previsible. Por momentos parece estar viendo a «Brigada Cola» o «Los super agentes, mojarrita y Tiburón». El guion es básico y desaprovecha los buenos actores.
Su mayor debilidad quizá sea esa vacilación entre géneros que le impide alcanzar una identidad más definida. Podría haber sido más potente si se decidiera con firmeza por ser más cruda en lo sobrenatural, o más hilarante, o más oscura; al intentar mantener un equilibrio, algunas partes quedan en tierra de nadie.

Veredicto final
★☆☆☆☆ (1 de 5 Spoilers)
Los dos primeros capítulos están bien, después se vuelve lenta y previsible. Aburrida. Arriesgate si te interesa explorar supersticiones, mitos urbanos, lo que hacemos para evitar la mala suerte o lo que nos hace creer que algo externo nos condiciona. No es perfecta, el tema es original pero el guion deja que desear.
