En el final de los años 80, una canción brasileña conquistó el mundo entero y puso a bailar a millones: “Lambada”, de la banda franco-brasileña Kaoma. El ritmo contagioso, la coreografía sensual y el videoclip lleno de color la convirtieron en un fenómeno cultural que aún hoy sigue siendo recordado como uno de los grandes hits globales de la música latina. Pero detrás del éxito se esconden polémicas de plagio y una tragedia que marcó la historia de sus integrantes.
El fenómeno de la Lambada
En 1989, Kaoma lanzó “Lambada”, conocida también como “Chorando se foi”, un tema que fusionaba ritmos caribeños, brasileños y africanos con el espíritu festivo de la lambada, un baile originario del norte de Brasil. La voz de la cantante Loalwa Braz fue el sello distintivo del grupo, mientras que la puesta en escena mostraba a la pareja de niños bailarines Chico & Roberta, quienes se transformaron en símbolos de aquella moda.
La canción arrasó en Europa y América Latina, vendiendo millones de copias y posicionándose en lo más alto de los rankings. En poco tiempo, la lambada dejó de ser un ritmo regional para convertirse en una moda global.
La acusación de plagio
Poco después del boom, surgió la polémica. “Chorando se foi” era en realidad una canción compuesta en 1981 por los bolivianos Ulises y Gonzalo Hermosa del grupo Los Kjarkas. La versión de Kaoma había sido adaptada sin autorización, lo que dio lugar a una demanda judicial por plagio. Finalmente, los autores bolivianos ganaron el juicio, obligando al reconocimiento de su autoría.
Este episodio marcó un antes y un después en la historia de la canción: lo que para muchos era un tema festivo y ligero estaba en realidad cargado de disputas legales y tensiones culturales.
El trágico final de Loalwa Braz
Aunque la lambada mantuvo su lugar como clásico de las fiestas, el destino de Kaoma fue más turbulento. Su vocalista, Loalwa Braz Vieira, vivió años alejados del estrellato, pero seguía siendo reconocida como “la voz de la lambada”. En enero de 2017, la artista fue encontrada sin vida en un automóvil incendiado cerca de su casa en Saquarema, Brasil. La investigación determinó que había sido víctima de un asesinato durante un robo.
Su muerte conmocionó al mundo de la música y recordó la fragilidad que suele esconderse detrás de la fama.
Legado
Hoy, Kaoma sigue siendo recordado por haber llevado un ritmo brasileño al mapa mundial. La lambada no solo fue un éxito de ventas, sino también un puente cultural que unió a América Latina, Europa y África en un mismo compás. Pese a las polémicas y la tragedia, “Chorando se foi” permanece como uno de esos himnos que evocan un tiempo y un espíritu alegre, símbolo eterno de los años 80 y 90.
