Mucho antes de convertirse en uno de los cuatro Beatles, George Harrison ya tenía otra pasión: los autos, las motos y las carreras. Para el guitarrista, la velocidad no era simplemente un hobby de celebridad: la Fórmula 1 fue una auténtica obsesión que lo llevó a frecuentar los Grandes Premios, hacerse amigo de pilotos y hasta convertir ese universo en una canción.
Todo empezó con Fangio y Stirling Moss
La fascinación de Harrison por el automovilismo nació durante su adolescencia. Uno de los recuerdos que más lo marcó fue el Gran Premio de Gran Bretaña de 1955, disputado en Aintree.
El 16 de julio de aquel año, George vio cómo Stirling Moss conseguía su primera victoria en un Gran Premio de Fórmula 1, al volante de un Mercedes-Benz W196. Detrás llegó nada menos que Juan Manuel Fangio, también con Mercedes, a apenas dos décimas de segundo.
Aquel duelo entre dos de los grandes nombres de la historia del automovilismo quedó grabado en la memoria de Harrison y alimentó una pasión que continuaría durante décadas.
De hecho, Harrison recordó más adelante que su interés por las carreras había comenzado cuando era muy joven, asistiendo a competencias locales en Liverpool y siguiendo especialmente a los grandes pilotos.

De los Beatles al paddock
La fama mundial de The Beatles no hizo desaparecer su amor por los motores. Todo lo contrario.
George llegó a asistir al Gran Premio de Mónaco de 1966 junto a sus compañeros de banda y volvió a acercarse al ambiente de la Fórmula 1 durante los años siguientes. Pero fue especialmente a partir de 1977 cuando se convirtió en un visitante habitual de los Grandes Premios.
Harrison no se limitaba a aparecer en el paddock para sacarse fotos. Se interesaba por la competición, hablaba con los pilotos y terminó construyendo amistades con varias de las grandes figuras de la época.
Entre ellas estuvieron Jackie Stewart, Niki Lauda, Emerson Fittipaldi, Jody Scheckter y Mario Andretti.
También mantuvo una relación cercana con otros nombres del automovilismo y del motociclismo, entre ellos Barry Sheene.
George Harrison y Damon Hill
Una de las historias más curiosas de su vínculo con el automovilismo fue su relación con Damon Hill, hijo del bicampeón mundial Graham Hill.
Harrison apoyó económicamente los comienzos de la carrera de Damon y ambos mantuvieron una amistad que fue más allá de las pistas. Años después, Hill incluso tocaría la guitarra junto a George Harrison.
La relación entre música y automovilismo también apareció en la vida de Hill: después de triunfar en la Fórmula 1, continuó vinculado a la música y llegó a compartir escenario y sesiones con músicos famosos.
“Faster”: la canción de George Harrison dedicada a la Fórmula 1
Toda esa pasión terminó transformándose en música.
En 1979, Harrison publicó “Faster”, una canción inspirada directamente en el mundo de las carreras. El título surgió del libro autobiográfico de Jackie Stewart, Faster: A Racer’s Diary, mientras que la inspiración también estuvo relacionada con sus conversaciones con pilotos como Niki Lauda.
La canción incorporó incluso sonidos de autos de Fórmula 1 y fue dedicada por Harrison a todo el “circo” de la categoría.
Además, tuvo un componente solidario: el lanzamiento estuvo relacionado con el Gunnar Nilsson Cancer Fund, creado después de la muerte del piloto sueco Gunnar Nilsson por cáncer en 1978. Harrison también dedicó el tema a la memoria de Ronnie Peterson.
El videoclip tuvo un invitado de lujo: Jackie Stewart, quien aparece como chofer de Harrison.
También se subió a un Fórmula 1
Aunque era un apasionado de las carreras, Harrison no se convirtió en piloto profesional. Pero sí tuvo la oportunidad de ponerse al volante de un monoplaza.
En abril de 1978, durante una sesión privada organizada por John Surtees, Harrison condujo un Surtees TS19 en Brands Hatch. Un año después, durante el Gunnar Nilsson Memorial Trophy en Donington, llegó a conducir un histórico Lotus 18, el mismo modelo con el que Stirling Moss había ganado el Gran Premio de Mónaco de 1961.
Es decir: el Beatle no solamente miraba las carreras. En algún momento también pudo experimentar qué se sentía estar detrás del volante.
Fangio, su vínculo con Argentina
Y acá aparece un dato especialmente interesante para los argentinos.
Juan Manuel Fangio fue una de las grandes figuras que Harrison admiró dentro del automovilismo. El propio Fangio había sido protagonista de aquella carrera de Aintree de 1955 que tanto había impactado al joven George.
El argentino terminó segundo detrás de Moss, aunque durante décadas quedó la duda de si Fangio había dejado ganar deliberadamente a su compañero de Mercedes. Moss siempre sospechó que podía haber ocurrido, mientras que Fangio negó hasta el final haberle regalado aquella victoria.
No es casualidad que Fangio apareciera junto a otros campeones en la portada del single “Faster”.

Un Beatle muy distinto
La imagen de George Harrison suele estar asociada con la espiritualidad, la India, la guitarra y algunas de las canciones más sensibles de The Beatles.
Pero detrás de ese perfil también había un verdadero fanático de los fierros.
Harrison encontraba en las carreras algo parecido a lo que encontraba en la música: concentración absoluta, velocidad, precisión y una especie de estado de máxima conciencia. Esa fascinación acompañó buena parte de su vida y continuó hasta sus últimos años.
Su pasión fue tan auténtica que en el ambiente de la Fórmula 1 dejó de ser simplemente “el Beatle que viene a mirar las carreras” para convertirse en un verdadero amigo de muchos de sus protagonistas.
Y si George Harrison hubiera vivido para ver la Fórmula 1 actual, queda una pregunta inevitable para nosotros:
¿Qué habría pensado de Franco Colapinto?
Porque si algo está claro, es que a George le fascinaban los pilotos capaces de ir siempre un poco más rápido.
Más rápido. Siempre más rápido.
