Netflix vuelve a mirar uno de los títulos más valientes del cine español con Mi querida señorita, una adaptación contemporánea del clásico de 1972 dirigido originalmente por Jaime de Armiñán. Esta nueva versión, dirigida por Fernando González Molina y escrita por Alana S. Portero, toma la esencia de la obra original y la transforma en una película profundamente humana, emocional y políticamente consciente.

La historia sigue a Adela, una mujer criada en una familia profundamente conservadora de Pamplona que descubre que es intersexual. Ese hallazgo, lejos de plantearse como un giro sensacionalista, funciona como el inicio de un doloroso pero liberador viaje de identidad. Entre vínculos familiares asfixiantes, religión, deseo reprimido y nuevas relaciones afectivas, Adela deberá reconstruirse desde cero para comprender quién es realmente.
La película evita caer en el melodrama fácil y apuesta por un tono íntimo, contenido y melancólico. El conflicto interno del personaje se convierte en el verdadero motor narrativo, mientras la historia dialoga constantemente con la España conservadora de finales de los 90 y principios de los 2000.

Reparto
El gran hallazgo de la película es Elisabeth Martínez, actriz intersexual que debuta en pantalla y dota a Adela de una fragilidad conmovedora y una enorme verdad emocional. Su interpretación nunca busca la exageración: todo pasa por la mirada, los silencios y el cuerpo contenido.
Anna Castillo aporta sensibilidad y cercanía en un papel que funciona como refugio emocional para la protagonista. La actriz vuelve a demostrar por qué es una de las intérpretes más sólidas de su generación.
Por su parte, Paco León sorprende con un personaje contenido y empático, alejándose de registros más excéntricos para construir una figura cálida y profundamente humana. La química entre los protagonistas sostiene gran parte de la emoción del relato.

Dirección
Fernando González Molina logra uno de sus trabajos más delicados y maduros. Conocido por producciones más grandilocuentes como la Trilogía del Baztán o Palmeras en la nieve, aquí el director apuesta por la intimidad y el detalle emocional.
La puesta en escena es elegante y sobria. Nunca invade a los personajes; los acompaña. Hay una sensibilidad muy clara en la forma de retratar la identidad, evitando el golpe bajo o el discurso panfletario. La película entiende que lo político también puede narrarse desde la ternura.

Visual y técnica
Visualmente, la película trabaja con tonos apagados y una fotografía cálida que transmite encierro emocional y nostalgia. Pamplona aparece como un espacio rígido y silencioso, mientras Madrid se convierte progresivamente en símbolo de descubrimiento y libertad.
La música original de Zahara y Álex de Lucas acompaña el relato sin manipularlo emocionalmente, aportando capas de intimidad y vulnerabilidad.
También destaca el cuidado en vestuario y ambientación, fundamentales para construir la transición emocional de Adela y marcar el choque entre tradición y transformación personal.

Temas que toca la película
Mi querida señorita aborda temas todavía poco representados en el cine mainstream: la intersexualidad, la identidad de género, el peso de la religión, la represión familiar y la necesidad de pertenecer.
Pero más allá de eso, la película habla del miedo a vivir auténticamente. De cómo una sociedad puede obligar a alguien a esconderse durante años. Y también de la importancia de encontrar espacios seguros, afectos genuinos y familias elegidas.
La decisión de elegir a una actriz intersexual para el rol principal no es menor: le da autenticidad y una dimensión política poderosa a toda la propuesta.

Crítica

Esta nueva versión tenía un desafío enorme: reinterpretar una película histórica sin perder su espíritu revolucionario. Y lo consigue. Aunque la original de 1972 fue pionera para su época, esta adaptación aporta una mirada contemporánea mucho más consciente y emocionalmente compleja.
El film quizá cae en algunos momentos demasiado explicativos en sus diálogos, especialmente cuando intenta verbalizar conceptos identitarios que ya estaban funcionando desde lo visual y lo emocional. Sin embargo, eso no opaca el enorme valor de una película sensible, necesaria y profundamente honesta.
La producción de Javier Calvo y Javier Ambrossi vuelve a demostrar interés por historias incómodas, marginales y emocionalmente intensas.

Veredicto final
★★★☆☆ (3 de 5 Spoilers)
Mi querida señorita no busca escandalizar ni dar lecciones: busca comprender. Y en esa búsqueda encuentra su mayor fortaleza. Es una película íntima, delicada y valiente que actualiza un clásico desde el respeto y la sensibilidad contemporánea.
Con actuaciones conmovedoras, una dirección elegante y una mirada profundamente humana sobre la identidad, Netflix suma una de las producciones españolas más importantes y emotivas del año.

Año: 2026
Dirección: Fernando González Molina
Plataforma: Netflix
Formato: Largometraje
País: España
Reparto: Anna Castillo, Paco León, Elisabeth Martínez, María Galiana, Manu Ríos, Lola Rodríguez, Nagore Aranburu y Eneko Sagardoy