La primavera es mucho más que una estación del año. En el cine puede representar nuevos comienzos, amores que aparecen, amistades que se transforman, cambios personales y esa sensación de que, después de un largo invierno, algo finalmente vuelve a florecer.
Con la llegada del Día de la Primavera, nada mejor que repasar algunas películas que encontraron en las flores, los parques, los días más largos y los paisajes llenos de color el escenario perfecto para contar sus historias.
Desde romances inolvidables hasta películas animadas y clásicos del cine, estas historias tienen algo en común: la primavera funciona como símbolo de renovación, juventud, amor y esperanza.
El jardín secreto
Basada en la novela de Frances Hodgson Burnett, El jardín secreto es probablemente una de las películas que mejor representa la idea de volver a empezar.
La historia sigue a Mary Lennox, una niña huérfana que llega a una enorme mansión y descubre un jardín abandonado. Mientras intenta devolverle la vida a ese lugar, también comienza a transformar su propia existencia.
Las flores que vuelven a crecer funcionan como una metáfora perfecta de los personajes: después del dolor y la soledad, aparece la posibilidad de sanar.
Call Me by Your Name
La película de Luca Guadagnino está atravesada por el verano italiano, pero su espíritu conecta directamente con esa sensación de descubrimiento y despertar que muchas veces asociamos con la primavera.
El romance entre Elio y Oliver transcurre en un paisaje luminoso, rodeado de naturaleza, frutas, bicicletas y tardes interminables. La estación cálida acompaña el despertar sentimental y sexual del protagonista y convierte el paisaje en parte fundamental de la historia.
Una película sobre el primer amor, el deseo y esos momentos que parecen eternos aunque sabemos que no lo son.
Enredados
Rapunzel y Flynn Rider también tienen una cita con la primavera.
En Enredados, las flores y las luces forman parte de algunos de los momentos más mágicos de la película de Disney. La naturaleza acompaña el viaje de Rapunzel fuera de la torre y representa justamente aquello que está descubriendo: libertad, amor y una vida completamente nueva.
Y hay una escena particularmente inolvidable: el momento en que miles de luces iluminan el cielo durante el festival.
Mi vecino Totoro
El universo de Hayao Miyazaki está lleno de naturaleza y Mi vecino Totoro es una de sus mejores celebraciones.
La llegada de las hermanas Satsuki y Mei al campo permite descubrir un mundo en el que los árboles, las plantas y las criaturas fantásticas forman parte de la vida cotidiana.
La película transmite esa sensación de mirar el mundo con ojos nuevos, algo muy relacionado con el espíritu primaveral: todo parece estar despertando y cualquier rincón puede esconder una sorpresa.
Orgullo y prejuicio
Los paisajes ingleses son protagonistas fundamentales de Orgullo y prejuicio, especialmente en la versión cinematográfica dirigida por Joe Wright.
La naturaleza, los jardines y los campos acompañan la evolución de Elizabeth Bennet y Mr. Darcy. El paisaje funciona como extensión de los sentimientos de los personajes y ayuda a construir una historia de amor marcada por los prejuicios, las diferencias sociales y las segundas oportunidades.
Y si hablamos de primavera, pocas imágenes cinematográficas resultan tan elegantes como los campos y jardines de esta película.
Las ventajas de ser invisible
La primavera también puede simbolizar una etapa de transformación.
En Las ventajas de ser invisible, Charlie atraviesa la adolescencia mientras intenta superar experiencias dolorosas, hacer nuevos amigos y encontrar su lugar en el mundo.
La película está atravesada por momentos de crecimiento, amistad y descubrimiento. Es, en definitiva, una historia sobre dejar atrás una etapa y animarse a comenzar otra.
Bambi
Si hablamos de primavera en el cine, es imposible olvidarse de Bambi.
La película de Disney comienza con el nacimiento del pequeño cervatillo y su descubrimiento del bosque. La primavera aparece como el momento del nacimiento, de la vida nueva y de la exploración.
Las flores, los animales recién nacidos y los paisajes verdes convierten sus primeras escenas en una de las representaciones más reconocibles de la primavera en la animación.
Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera
El propio título ya lo dice todo.
La película del director surcoreano Kim Ki-duk utiliza las estaciones como estructura narrativa para contar diferentes etapas de la vida de un monje budista.
La primavera representa la infancia y el despertar, mientras que las estaciones siguientes acompañan el crecimiento, el deseo, la culpa, la madurez y finalmente el regreso al punto de partida.
Es una película que convierte el paso de las estaciones en una reflexión sobre el ciclo de la vida.
Amélie
Aunque Amélie no es exclusivamente una película sobre la primavera, su París colorido, sus jardines, sus calles y su particular mirada sobre las pequeñas cosas de la vida transmiten perfectamente esa sensación de renovación.
Amélie observa el mundo de una manera diferente y decide intervenir en la vida de quienes la rodean para ayudarlos a encontrar pequeños momentos de felicidad.
Una película ideal para celebrar esos días en los que uno siente que algo puede cambiar.
Mary Poppins
La llegada de Mary Poppins a la casa de los Banks trae justamente eso: un cambio.
La niñera aparece para transformar la rutina familiar y devolverle imaginación, alegría y aventura a una familia que había perdido parte de esa capacidad de disfrutar.
Con canciones inolvidables, colores y una Londres fantástica, Mary Poppins es otra película que celebra la idea de que siempre puede aparecer una nueva oportunidad.
La La Land
Los Ángeles también puede convertirse en un escenario primaveral.
La La Land utiliza los colores, la música, la danza y los atardeceres para contar la historia de Mia y Sebastian, dos personas que persiguen sus sueños mientras se enamoran.
La película tiene una estética luminosa y romántica que convierte cada estación en una postal. Y, sobre todo, habla de algo profundamente relacionado con la primavera: animarse a soñar con una nueva vida.
El gran hotel Budapest
La estética de Wes Anderson convierte prácticamente cualquier estación en una experiencia visual.
En El gran hotel Budapest, los colores pastel, los jardines, los paisajes europeos y la arquitectura crean un universo donde la naturaleza y la escenografía parecen salidas de una ilustración.
No es una película exclusivamente primaveral, pero su universo visual es perfecto para entrar en el clima de una estación asociada al color, las flores y la renovación.
La primavera como protagonista
En muchas películas, la primavera no es simplemente el momento del año en el que transcurre la historia. Es una metáfora.
Las flores que vuelven a aparecer pueden representar una vida que se recupera. Los días más largos pueden acompañar un romance. Un jardín abandonado puede convertirse en la imagen de una persona que vuelve a sentirse viva.
Por eso, cuando llega el 21 de septiembre y la Argentina celebra el Día de la Primavera, también podemos pensar en todas esas películas que nos recuerdan que después de cada etapa siempre existe la posibilidad de empezar otra.
Porque, como sucede en el cine, a veces alcanza con que llegue una nueva estación para que todo vuelva a florecer.
