Romería sigue a Marina, una joven de 18 años que fue adoptada tras la muerte de sus padres. Ya adulta, emprende un viaje desde Barcelona hasta Vigo, en la costa atlántica gallega, para conocer por primera vez a sus abuelos paternos y resolver el misterio de su origen biológico. Lo que comienza como un trámite burocrático para inscribirse en la universidad se convierte en un poderoso viaje interior y en la reconstrucción de una historia familiar fragmentada por silencios, prejuicios y dolor.
Reparto:
El elenco está liderado por Llúcia Garcia, cuyo trabajo como Marina es uno de los pilares emocionales de la película. A su lado, Mitch Martín y Tristán Ulloa aportan profundidad a figuras claves, mientras que Miryam Gallego y otros nombres de carácter completan un reparto que equilibria naturalismo con intensidad dramática.

Dirección:
Carla Simón, ya conocida por su enfoque autobiográfico e íntimo en títulos como Summer 1993 y Alcarràs, cierra con Romería una suerte de trilogía sobre memoria familiar. Su estilo sigue siendo personal, delicado y profundamente humano, explorando el dolor y la reconciliación a través de un lenguaje cinematográfico que oscila entre lo realista y lo evocador.

Visual y técnica
La cinematografía de Hélène Louvart es un elemento destacado: su uso de los paisajes gallegos, los interiores domésticos y los planos íntimos de personajes transmiten una sensación de memoria en estado puro. La edición y la música, a cargo de Sergio Jiménez, Ana Pfaff y Ernest Pipó respectivamente, contribuyen a un ritmo contemplativo que permite al espectador respirar con la protagonista, aunque pueda parecer pausado para quienes busquen mayor dinamismo narrativo.

Temas que toca la película
Identidad y pertenencia: La búsqueda de las raíces y el sentido de familia.
Memoria y silencio: La forma en que los secretos familiares moldean la vida de las generaciones siguientes.
Dolor y duelo: La pérdida de los padres y la carga emocional de heridas que nunca se cerraron.
Estigma social: Explora el impacto del SIDA y el consumo de drogas en una familia, y cómo la sociedad lo silencia o lo estigmatiza.

Crítica
Romería es una película que se siente personal y universal a la vez. Su mayor virtud es cómo transforma una historia íntima en algo que resuena con cualquiera que haya sentido la presión del pasado o la necesidad de entender sus orígenes. La narración elegante y la puesta en escena sensible hacen de cada escena un momento para sentir y reflexionar.
Sin embargo, esta misma sensibilidad puede ser un arma de doble filo. Algunos espectadores pueden encontrar que el ritmo contemplativo y la estructura fragmentaria impiden un enganche dramático más sólido. Para quienes esperan un relato tradicional con giros narrativos claros, Romería puede sentirse demasiado sutil o incluso dispersa.
Además, no todos los críticos conectan con este enfoque introspectivo: algunas voces han señalado que, aunque el estilo de Simón es admirable, el impacto emocional no siempre cala con la fuerza deseada.

Veredicto final
★★★★★ (5 de 5 Spoilers)
Romería es, sin duda, una de las obras más maduras de Carla Simón. Su exploración de la memoria familiar y el intento de reconciliarse con un pasado doloroso la convierten en una película poética, sensible y profundamente reflexiva. No es cine de impacto inmediato, sino de resonancia —una experiencia que se siente más en el corazón que en la cabeza. Para los amantes del cine de autor y de las historias humanas complejas, es una cita imprescindible; para quienes prefieren un desarrollo narrativo más clásico, puede resultar un desafío.
Año: 2025
Dirección: Carla Simón
Plataforma: en cines
Formato: Largometraje
País: España
Reparto: Llúcia Garcia, Mitch Martín, Tristán Ulloa, Celine Tyll, Miryam Gallego, Sara Casasnovas, Alberto Gracia, José Ángel Egido, Janet Novás
